PROPUESTA

La iniciativa SAS ofrece apoyo, asesoramiento técnico, herramientas, formación y financiamiento dirigidos a adaptar y adoptar mejoras en programas sociales con el objeto de producir cambios concretos y favorables en la nutrición y desarrollo integral de la primera infancia, en el bienestar integral de las mujeres en situaciones de riesgo alimentario y socioeconómico y en la calidad nutricional y sostenibilidad de los sistemas alimentarios.

 

Conocé las recomendaciones de intervención SAS

Luego de una exhaustiva revisión y sistematización de información y del análisis de distintos modos de abordaje a nivel local e internacional que dieron origen al informe diagnóstico SAS “Sistemas Alimentarios Sostenibles y Primera Infancia: Condiciones de Vida, Situación Alimentaria y Desarrollo Infantil en Argentina. Bases para una Teoría de Cambio e Intervenciones” corrobora que existen aspectos que son transversales a todos los fenómenos estudiados en materia de infancia y de sistemas alimentarios y nutricionales argentinos. Y otros, que son propios o específicos de cada uno de ellos.

La hipótesis de cambio sobre la que trabajamos parte de la idea de que, para acabar con la malnutrición infantil en todas sus formas, transformando los sistemas alimentarios, debemos, como mínimo, prestar atención a 11 dimensiones complementarias.

 

infancias saludables
ABORDAJES TRANSVERSALES
  • Territorialidad

Al comparar indicadores y realidades de la primera infancia y de los sistemas alimentarios entre las 6 regiones del país, las asimetrías territoriales proponen la necesidad de intervenciones específicas para ser efectivas. Las evidencias estudiadas tienen en cuenta enfoques situados en las condiciones locales, y culturalmente sensibles al contexto en el que se interviene.

  • Mirada integral de los problemas (cambio sistémico)

Cada sector y actor que trabaja en temas de primera infancia, en programas de empoderamiento para las mujeres y en sistemas alimentarios, tiene un diagnóstico, objetivos y acciones propios sobre los problemas que aborda. Esta comprensión fragmentada, tanto desde lo conceptual como desde lo práctico, provoca acciones dispersas y desconectadas entre sí, que restan efectividad a las mejoras deseadas. De las iniciativas analizadas en el informe diagnóstico SAS, se identificó la necesidad de abordar los problemas de manera conjunta entre sectores y actores para crear las condiciones favorables y necesarias de intervención.

  • Coordinación multiactoral y multisectorial

Como grupos poblacionales, la primera infancia y las mujeres en situación de riesgo alimentario y socioeconómico, involucran acciones de múltiples sectores (público, privado y social) y campos o disciplinas (salud, protección social, educación, trabajo, entre otras).  A su vez, los sistemas alimentarios comprenden un entramado de sectores y campos para el funcionamiento de distintas cadenas de valor que hacen disponible, accesible y asequible la alimentación. Las iniciativas analizadas en el informe diagnóstico SAS sugieren la necesidad de nuevas acciones coordinadas y bien articuladas entre sectores y actores con objetivos en común.

  • Prácticas evaluativas y producción de evidencias

¿Cómo tomar decisiones y producir cambios concretos y efectivos? Esta iniciativa considera el análisis de revisiones sistemáticas donde la efectividad surge de evidencia empírica documentada y examinada por pares de determinadas comunidades científicas. En las intervenciones analizadas existe un interés manifiesto por conocer resultados e impactos para la toma de decisiones. Sean impactos positivos para crecer y escalar acciones o negativos para ajustar y mejorar. Más allá del origen riguroso de las referencias adoptadas, las intervenciones dirigidas a niños/as, mujeres y sistemas alimentarios demandan prácticas evaluativas que puedan presentar y monitorear la evolución de los cambios.

DIMENSIONES para SISTEMAS ALIMENTARIOS

 

  • Suministro de alimentos y sensibilidad nutricional (incluyendo grupos de alimentos prioritarios y acceso al agua segura)

Las estrategias e intervenciones de suministros desde la producción y la asistencia alimentaria aún cuentan con desafíos para poder mostrar evidencias concluyentes en materia de resultados e impactos en cuestiones de nutrición.

En estos casos se encuentran sistemas alimentarios que contemplan la producción local y priorizan las cadenas de valor de grupos de alimentos “frescos” o de calidad nutricional (frutas y verduras, carne, lácteos, cereales recomendados), inversiones en infraestructura agropecuaria, el trabajo junto a redes comerciales de alimentos, información al consumidor, entre otros. Estas intervenciones forman parte de cambios tendientes a un mayor acceso a alimentos suficientes y de calidad nutricional.

Es importante señalar en estos casos, la necesidad de acceso al agua segura como factor excluyente, tanto para la producción de alimentos, el consumo humano y la inocuidad del consumo de alimentos.

  • Producción de alimentos en el hogar, la comunidad y la escuela (para diversidad y calidad nutricional).

La inseguridad alimentaria presenta correlaciones tanto con la malnutrición por insuficiencia de calorías y/o nutrientes específicos, como por exceso, y el “hambre oculta” entendida como el déficit de micronutrientes (vitaminas y minerales).

Frente a este diagnóstico, hay intervenciones que hacen posible la diversificación de alimentos en todos los tipos de entornos alimentarios (hogar, comunidad, escuela), como la producción en huertas, cría de animales o estrategias combinadas, que presentan distintos niveles de efectividad sujetos a las condiciones que favorecen su apropiación y sostenibilidad. En este sentido una de las revisiones muestra un claro impacto en la dieta y resultados en el estado nutricional de niños, niñas y mujeres, especialmente en ámbitos rurales de distintos países.

 

DIMENSIONES para LA PRIMERA INFANCIA
  • Cuidados Sensibles y Oportunos

Esta línea de trabajo refiere a la calidad de interacciones entre el adulto (familiar o cuidador) y el bebé, niña o niño. A partir de los distintos niveles de observación y tipo de respuesta del adulto a los movimientos, sonidos, gestos y solicitudes verbales del niño y niña pequeño pueden evidenciarse situaciones como la negligencia, falta de afecto, falta de predisposición a la estimulación y la enseñanza o prácticas negativas de crianza, que afectan dimensiones del desarrollo como el lenguaje, la cognición, los hábitos y la calidad nutricional de los niños/as.

  • Primeros Aprendizajes Estimulantes y Adecuados

La calidad de oportunidades educativas que se ofrece a niñas y niños de hasta 5 años,  incluye contenidos a enseñar, actividades, materiales, el trabajo en grupos, subgrupos o a nivel individual, acompañados por adultos (familiar, cuidador/a, docente). Sea en situaciones hogareñas o en escenarios de cuidado y educación infantil institucional, las oportunidades que ofrecen distintos tipos de juegos, la narración de cuentos, el trabajo con libros e imágenes, las expresiones artísticas, la exploración o la actividad física, representan evidencias de estímulo a las distintas dimensiones del desarrollo: cognitivo, motriz, lingüístico, interpersonal, entre otras.

  • Nutrición Infantil en contexto de calidad nutricional, cuidados y aprendizajes.

El momento de la lactancia materna y la alimentación complementaria con los primeros alimentos blandos y sólidos, cuenta con evidencias nutricionales positivas cuando se acompañan con interacciones de calidad y oportunidades de aprendizaje por parte de familiares y/o cuidadoras/es. Las situaciones registran no solo menores prevalencias, especialmente en la malnutrición por desnutrición, sino la oportunidad de afecto y desarrollo integral con la incorporación de hábitos saludables desde edades tempranas. Estos casos demuestran que no es suficiente con “dar de comer”.

DIMENSIONES para GÉNERO
  • Inclusión económica y social de las mujeres 

La mayor parte de las intervenciones contempla a las mujeres como madres, titulares de derechos, productoras, entre otras ocupaciones. Pero pocos casos subjetivan su representatividad con estudios tratados desde una perspectiva de género.

En Argentina, si bien los niveles de ocupación laboral son similares a los de la región (63%), el empleo de calidad para mujeres, tanto en cuanto a ingresos como a condiciones, registra niveles bajos en comparación con los hombres. Dentro de esos parámetros, cerca del 20% de la producción de alimentos en el país está en manos de mujeres. El nivel de ingresos repercute especialmente en hogares monoparentales de jefatura femenina, donde la probabilidad de pobreza e inseguridad alimentaria es mayor que en un hogar de jefatura masculina. En estos casos, el abordaje de mujeres con menores niveles educativos debe adecuarse a sus posibilidades y empoderar capacidades (a veces subestimadas por ellas mismas), ya que no suelen adherirse a estas propuestas y no inician actividades propias.

  • Salud integral de las mujeres

Esta línea de intervención, que observa una mirada holística de la salud y derechos de la mujer, se inicia en la observación y análisis de evidencias dentro de intervenciones de cuidado infantil en la primera infancia y de mediciones nutricionales. Por un lado, se refleja el impacto en el análisis de interacciones con bebés y niños/as pequeños/as, que revela altos niveles de depresión materna. El patrón se llama “depresión de la cuidadora” y es más frecuente en mujeres. El cuidado a un bebé, niña o niño no es un determinante de estos síntomas. Pero el excesivo sacrificio de las propias necesidades físicas y emocionales y la autopercepción de “debilidad” pueden llegar a serlo. Por otra parte, se encuentran altas correlaciones entre el bajo nivel educativo y de ingresos de mujeres, con altos niveles de obesidad y riesgos de enfermedades graves, incluyendo preeclampsia y partos prematuros.