Sistemas Alimentarios Sostenibles para las Primeras Infancias en situación de vulnerabilidad y riesgo social

A partir de la alianza estratégica entre Fundación Alimentaris y Fundación Potenciar – Plataforma de Impacto Colectivo, entre Octubre 2019 y Junio de 2020 se realizó un diagnóstico, sobre la situación alimentaria y nutricional de los niños y niñas menores de 5 años que viven en situación de vulnerabilidad en Argentina, acompañado por una revisión de evidencias empíricas que permitió producir orientaciones para acciones más efectivas.

Con más de 2 millones de niños de entre 0 y 5 años bajo la línea de la pobreza, (incluyendo 300 mil niños/as bajo la línea de indigencia), y con una inseguridad alimentaria severa de entre el 12,1% y el 18% en niñas/os entre 0 y 4 años según diversas territorialidades, el diagnóstico se construye comenzando por reconocer que ambos problemas son multidimensionales, y que requieren abordajes multisectoriales.

Para una mejor comprensión de los problemas, el diagnóstico identifica 8 dimensiones que presentan relaciones y causalidades con la nutrición y el desarrollo integral en la Primera Infancia:

  • Salud Materno Infantil: Es necesario entender la salud de la madre de manera integral (Física, Emocional y Psicológica) además de sus oportunidades socioeconómicas como aspectos fundamentales que impactan sobre el desarrollo y crecimiento saludable de los niños, niñas.
  • Nutrición Infantil: La importancia de la lactancia materna y el acceso a alimentos nutritivos de acuerdo a cada etapa de desarrollo son determinantes para erradicar prevalencias de sobrepeso y/o desnutrición.
  • Entornos Protectores: Hogares libres de violencia y/o métodos negativos de disciplina, donde haya estimulación y cariño son el contexto necesario primordial.
  • Cuidados Responsables: El rol del adulto cuidador y la calidad de las interacciones de cuidado que promueve son momentos fundamentales para el desarrollo de habilidades cognitivas, lingüísticas, entre otras.
  • Primeros Aprendizajes: El 67% de niños/as entre 0 y 4 años no asiste a ningún centro de desarrollo infantil, imposibilitando cualquier posibilidad de estimulación y/o aprendizaje complementario al del hogar.
  • Suministros: La producción, distribución y comercialización de alimentos en Argentina se divide entre una minoría de actores altamente competitivos y territorialmente concentrados por condiciones climáticas y tecnologías, y una mayoría de productores, industrias, comercios y actores logísticos con menor o baja competitividad. Todos ellos se desenvuelven, principalmente, dentro de 26 cadenas de valor agroalimentario que cuentan con un 11% de pérdidas productivas y 1,5% de desperdicios de alimentos durante el consumo. Esta configuración afecta también a la administración de la asistencia alimentaria como parte del sistema de suministros, la conformación de precios y el acceso a los alimentos por parte de consumidores cuyo poder adquisitivo se encuentra deteriorado. La tendencia creciente y más visible, es que la compra de alimentos de baja calidad nutricional supera la de alimentos recomendados para niños y niñas, por resultar más económicos.
  • Entornos: Con más de 42% de pobreza, una gran parte de la población busca solución a su situación alimentaria tanto en su hogar, como en comedores comunitarios y escolares, entre diversos tipos de asistencia. El modo en que estos entornos se abastecen, preparan y consumen los alimentos disponibles, invita a repensar cada uno de estos espacios de comensalidad.
  • Comportamientos: la mayor prevalencia alimentaria en Argentina, en todos los grupos etarios (incluyendo la Primera Infancia), es el sobrepeso. Los cambios de comportamiento incluyen, por ejemplo, que el nivel de consumo de frutas y verduras diario en nuestro país se encuentre por debajo del recomendado por la OMS. A eso, se suma el factor económico, la zona geográfica y la cultura como condicionantes en la manera de consumo.

Al poner estas dimensiones en el contexto de implementación de políticas públicas e intervenciones específicas a niveles globales, regionales y locales, las evidencias empíricas relevadas permiten considerar 11 recomendaciones que aumentan las probabilidades de obtener impactos favorables, distribuidas entre 7 líneas temáticas y 4 modos de abordaje que crean las condiciones mínimas necesarias de intervención:

1Cuidados sensibles y oportunos 
2Primeros Aprendizajes estimulantes y adecuados
3Nutrición Infantil en contexto de calidad nutricional, cuidados y aprendizajes.
4Suministro de Alimentos con Abordajes Multiactorales y Sensibilidad Nutricional (incluyendo Grupos de Alimentos prioritarios y Acceso al Agua segura para calidad nutricional, consumo e inocuidad).
5Producción de alimentos en el hogar, la comunidad y la escuela (para diversidad y calidad nutricional).
6Inclusión Socioeconómica de la Mujer
7Salud Integral de la Mujer

MODOS DE ABORDAJE:                      

8Territorialidad
9Mirada integral de los problemas (para acciones coordinadas)
10Coordinación Multiactoral
11Prácticas Evaluativas y Producción de Evidencias.

Sobre esta base se define y configura la oferta programática de la iniciativa SAS para poder acompañar, desarrollar e implementar proyectos que generen resultados positivos en el abordaje a la primera infancia.

Para conocer el diagnóstico completo, ingresá a: Informe SAS