DESAFÍOS

La mala alimentación es el principal factor de riesgo de enfermedad, discapacidad y muerte prematura de millones de personas en la mayoría de los países del mundo.

Los niños y niñas que viven en contextos de pobreza, exclusión y desigualdad son quienes están más expuestos, quienes más sufren y quienes tienen más comprometido su bienestar presente y su desarrollo futuro. El sistema alimentario mundial atraviesa un momento crítico. Se enfrenta a un triple desafío en materia de equidad social, sostenibilidad ambiental y desarrollo económico.

¿Seremos capaces de brindar alimentos y de ofrecer dietas saludables y accesibles para todos los niños y niñas de nuestro país? ¿Seremos capaces de brindarles estos alimentos en un entorno cariñoso y de cuidado que les permita desarrollarse plenamente? ¿Seremos capaces de transformar los sistemas alimentarios para que sean sostenibles? ¿Seremos capaces de erradicar juntos la malnutrición infantil en nuestro país?

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En Argentina 6 de cada 10 niños y niñas se encuentran bajo la línea de pobreza. Esto significa que, aproximadamente un total de 2.7 millones de niños y niñas de entre 0 y 5 años, se encuentran en riesgo de no alcanzar su pleno potencial de desarrollo debido a que viven en contextos de múltiples vulnerabilidades que incluyen, entre otras, la malnutrición y la falta de acceso a servicios básicos y a entornos estimulantes y protectores.  1 de cada 3 niños y niñas de esta edad sufre inseguridad alimentaria total -reducción de la dieta de alimentos en los últimos 12 meses por problemas económicos. Muchos de ellos, no tienen acceso a alimentos de buena calidad nutricional, ni a agua segura o saneamiento o no reciben el suficiente cuidado receptivo y cariñoso, ni la estimulación necesaria para su pleno desarrollo.

Mientras tanto, la producción y distribución de alimentos a lo largo del país es heterogénea, conduciendo a escasez y a un incremento en el precio de los alimentos saludables en muchas zonas. Por ejemplo, el 40% de las futas y verduras producidas en el país deben recorrer más de 200 km para llegar al punto de venta. A su vez los alimentos de baja calidad nutricional son, por lo general, más accesibles, tanto desde el punto de vista físico (disponibles) como económico (más baratos). Más de 16 millones de toneladas de alimentos se desperdician al año debido a cosechas que finalmente no se realizan y a las pérdidas que ocurren en el proceso de producción, manipulación, transporte, etc.

Cabe destacar también que gran parte de los hogares pobres están a cargo de mujeres como únicas proveedoras de ingresos y responsables de las tareas domésticas y de cuidado no remunerado. Por esta razón, desde una perspectiva de salud mental, se evidencia un incremento de síntomas de ansiedad y depresión en estas mujeres, quienes además no reciben una contención adecuada.

La mala alimentación es el principal factor de riesgo de enfermedad, discapacidad y muerte prematura de millones de personas en la mayoría de los países del mundo.  Los niños y niñas que viven en contextos de pobreza, exclusión y desigualdad son quienes están más expuestos, quienes más sufren y quienes tienen más comprometido su bienestar presente y su desarrollo futuro.

En Argentina, los niños, niñas y adolescentes son el grupo demográfico con mayores niveles de pobreza e inseguridad alimentaria de las últimas tres décadas. El impacto de la pandemia por COVID-19 en el sistema sanitario, económico y social durante 2020 solo empeoró la situación: 5 de cada 10 niños/as modificaron negativamente sus hábitos de alimentación, comunicación y sueño según datos de UNICEF.

El sistema alimentario mundial atraviesa un momento crítico. Se enfrenta a un triple desafío en materia de equidad social, sostenibilidad ambiental y desarrollo económico. Frente a estos desafíos globales, la comunidad internacional se comprometió a erradicar el hambre y todas las formas de malnutrición a través del segundo Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, “Hambre Cero”.

En 2021 las Naciones Unidas (ONU) convoca a la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios para sensibilizar a la opinión pública mundial y entablar compromisos y medidas mundiales concretas que transformen los sistemas alimentarios, no solo para erradicar el hambre, sino también para reducir la incidencia de las enfermedades relacionadas con la alimentación y curar al planeta

Según el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Organización de Naciones Unidas “El derecho a la alimentación adecuada se ejerce cuando todo hombre, mujer o niño/a, ya sea solo o en común con otros, tiene acceso físico y económico, en todo momento, a la alimentación adecuada o a medios para obtenerla”

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) un “Sistema Alimentario Sostenible” es aquel que garantiza la seguridad alimentaria y una nutrición adecuada para todas las personas, sin condicionar las bases económicas, sociales y ambientales para las futuras generaciones.

Entre octubre 2019 y junio 2020 llevamos adelante una revisión sistemática de información y análisis de evidencias sobre los sistemas alimentarios argentinos y la situación de la malnutrición y desarrollo de niños y niñas que viven en contextos de pobreza en nuestro país. Del proceso, surgió un diagnóstico y un conjunto de recomendaciones que dan sustento a la plataforma SAS.

SAS promueve la consideración y uso de 11 recomendaciones, basadas en la revisión sistemática de evidencias disponibles, que puedan guiar las acciones de los sistemas alimentarios sostenibles, los cuidados y la educación en la primera infancia, y la salud integral e inclusión socioeconómica de las mujeres.